La Maleta – Capítulo 8: Monstruos

ESCALERA-DE-GRISES

–          Y eso es todo –dijo la vieja- algún infeliz encontró la Maleta y después de él otro… No sé a cuál exactamente le dio por escribir esas normas, pero habría estado mejor que la destruyese…

Me miró fijamente unos segundos y cambió el tono serio por uno de alegría fingida para decir:

–          Regla número 4: Sólo tú puedes destruir la Maleta.

–          Está bien, la destruiré. Sólo suélteme y…

–          ¡Por Dios! ¿Crees que soy imbécil? Escúchame bien, ¿dónde crees que están los anteriores portadores de la Maleta? ¿dominando el mundo? A estas alturas ya deberías haber recibido visitas de tus victimas y ya habrás comprobado que cada vez son más fuertes. Acabarán por matarte si no paras ahora y la destruyes. No es que me preocupe por ti, no me malinterpretes, pero esto tiene que parar. Hay demasiadas almas atrapadas ahí dentro.

Miró por la ventana y comprobó que anochecía. Me lo tomé como una amenaza, “No te queda tiempo” decía esa mirada.

–          Enigma creó una prisión para un mago con poderes superiores a los suyos propios, pero no imaginó que aún dentro de la Maleta,  donde quiera que esté, mi hermano sigue teniendo poder. Os arrastra a todos hasta aquí. No todos lo conseguís. Vuestros horrores os alcanzan antes la mayoría de las veces. Pero ninguno os dais cuenta de que sólo sois marionetas. El quiere entrar en la biblioteca. Hay algo ahí dentro que necesita. Os utiliza, os da falsas esperanzas, delirios de grandeza, pero al final es sólo él y nadie más el que tiene el poder  –suspiró-. Estoy cansada de esto. Ahora es tu responsabilidad. Haz lo que debes o púdrete en el infierno.

Sacó entonces un cuchillo y se acercó a mí. Todos los músculos de mi cuerpo se tensaron ¿iba esa pobre infeliz a acabar conmigo después de soltarme aquella historia? Para mi sorpresa lo dejó en la mesita de noche a mi alcance.

–          Para cuando te liberes yo ya me habré ido. Seguramente tus fantasmas vendrán por ti así que es probable que lo necesites más de lo que piensas. Espero sinceramente que acaben contigo despacio.

Y se fue.

Tardé una eternidad en cortar las cuerdas. Oí  pasos en el piso de abajo, los pasos de aquellos monstruos. La maleta debía de estar allí también. Podía esperar a que amaneciese para recuperarla, primero tenía que soltarme y ponerme a salvo.

Una vez liberado pensé en salir por la ventana, pero estaba firmemente cerrada. Mi siguiente opción era hacerles frente armado con el cuchillo. Eran unos seres lentos, enclenques y sin cerebro así que no sería difícil.

Entonces oí que tiraban abajo una puerta.

Era imposible, eran incapaces de hacer algo así. Los pasos se acercaban a una velocidad que me paralizó. ¿Qué estaba pasando?

Salí de la habitación empuñando el arma que tan amenazadora me parecía un minuto atrás. Tropecé con mi Maleta al salir. Sentí un gran alivio al reunirme con ella. Me daba igual lo que dijese esa vieja, esas historias sobre un gran mago… ¡Mentiras!

Aquella casa era enorme. Bajé las escaleras tan deprisa como pude preparado para que los monstruos me atacasen y defenderme.

Bloqueando la salida encontré a Fauna. No la habría reconocido ¿Cómo hacerlo? Llevaba unas ropas que no eran suyas si no de algún antepasado victoriano, sucias, desgarradas y su rostro parecía de goma, hinchado y ceniciento, casi en descomposición. No tuve ninguna duda, sin embargo, de que era ella por cómo me miraba. Quería matarme.

Pero había llegado muy lejos y al otro lado de la puerta me esperaban las verdaderas respuestas. Esas que me convertirían en el hombre más poderoso del mundo.

Abrí mi Maleta en su dirección pero no pasó nada, no me sorprendió. Me abalancé con el cuchillo y la apuñale varias veces pero tampoco funcionó. Me agarró con una fuerza sobrehumana, miró detrás de mí y soltó un alarido. Los estaba llamando.

A los pocos segundos los tenía encima, golpeándome, arañándome, mordiéndome… Conseguí sacar una pistola de mi Maleta y hacerlos retroceder lo suficiente como para poder llegar a la puerta.

Eché a correr hacia mi destino, hacia el único sitio que podría mantenerlos fuera: La biblioteca.

 

CONTINUARÁ…

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